"Me muevo, como poco y no me canso nunca".
Parece magia: comes con rigidez, incluso a la par que incrementas tus sesiones de cardio, entrenamiento, paseos... Y claro: eso en cuanto a actividad física planeada, pero resulta que te mueves un montón en tu día a día. Pasear a tu mascota, comprar al súper, ir andando a todas partes... es algo que te impones a diario. Y siempre tienes un montón de energía, ¿verdad? Pues no. Es falso. Un cuerpo agotado y con carencias nutricionales no funciona bien. Si aparentemente toleras bien las restricciones alimentarias y el desgaste de movimiento excesivo es gracias a vivir en un estado nervioso casi permanente. El cuerpo abrumado por estrés mantiene determinadas hormonas en niveles más altos de los normal/saludable: cortisol, adrenalina... Eso hace que pueda funciona a altas revoluciones por pura inercia. Como la gacela que lleva horas corriendo sin pararse a descansar o comer porque la está apresando el león. Aunque en un TCA la amenaza no sea real, el cerebro no lo sabe. No puede detectar si es un miedo real a afrontar o algo infundado. Y por si acaso, admite esa huida/movimiento. Esto es algo común en organismo con deficiencia energética (y nada tiene que ver eso con tu IMC o si estás en normopeso).
El movimiento excesivo en un cuerpo con deficiencia energética conlleva un cortisol elevado. Un empeoramiento de la salud física y mental. Pasando por perpetuar el desgaste del metabolismo óseo, o precipitar una amenorrea hipotalámica, provocar una disminución de TSH (hormona estimulante de tiroides) a estados emocionales intensos y disfuncionales, a...
Cuando esa persona para y vuelve a alimentarse de forma consistente, esa sensación de energía disminuye, y la fatiga emerge, a la par que las sensaciones físicas y emocionales que estaban subyacentes (ej: dolores musculares, estado depresivo...). Pero no pasa nada. Deja que tu cuerpo agotado y desnutrido se recupere.
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